El mayor problema de la tecnología es que uno termina acumulando aparatos. Pero esto puede cambiar. Ciertos productos están realizando cada vez más tareas, así que ya no tenemos que acumular dispositivos. Al menos, los podemos reducir. La cuestión es cuales podemos tirar y con cuales es preferible quedarse. Los mapas en papel y las agendas han sido sustituidos por sus homólogos digitales. Pero ¿de que más nos podemos deshacer?
- Ordenador de sobremesa. Deshazte de él. Puede que ahora tengas uno, pero ¿de verdad te vas a comprar otro cuando se te quede anticuado? Si no eres un vicioso de de los videojuegos ni un editor de video, los portátiles tienen toda la potencia que necesita un usuario medio.
- Internet de alta velocidad. Quedate con él. Con la llegada de los dispositivos de tipo MiFi, que convierten una señal móvil 3G en una red inalámbrica para que la puedan compartir varios dispositivos, puede que estés pensando dar de baja tu conexión de ADSL y utilizar el móvil para conectarte a Internet incluso cuando estés en casa. Eso funcionaría siempre que tengas una buena señal de datos, que no tengas pensado ver videos en Netflix, YouTube o Hulu, y que tengas una tarifa plana de datos contratada con tu operador. Puede que sea más razonable que te quedes con tu servicio de Internet fijo.
- Cámara Compacta. Deshazte de ella. Si, lo más probable es que una cámara saque mejores fotos que la pequeña lente y el sensor de imágenes de un móvil, pero no mucho mejores. Y las cámaras compactas tienen sus limitaciones. Es difícil compartir las fotos si no las pasas al ordenador y no hay aplicaciones para cámaras como las hay para smartphones, que te permiten aplicar filtros y tratamientos.
- Cámara de video. Deshazte de ella. Los móviles graban video y, aunque no tengan una calidad de Imax, a mucha gente le da igual. En la gama alta, las nuevas cámaras reflex digitales de un solo objetivo graban video en alta definición.
- Lápiz de memoria USB. Deshazte de él. Para compartir archivos ya no es necesario ningún tipo de hardware. En casi todos los casos imaginables se pueden transferir archivos a través de Internet. Para ello basta con darse de alta en un servicio como Dropbox que crea un disco duro privado en la nube que se puede compartir.
- Reproductor digital de música. Deshazte de él. ¿Tienes un smartphone? Pues ya tienes un reproductor de música. Muchos aparatos multifunción pueden reproducir datos como música, videos, correos electrónicos y aplicaciones.
- GPS. Deshazte de él. El GPS más barato cuesta unos 50 euros. Pero un móvil puede hacer lo mismo, si no más, por la mitad de precio o incluso gratis. Los teléfonos con Android ya llevan integrada la aplicación de navegación paso a paso de Google. En marzo Google anunció que incluiría datos históricos y en tiempo real del tráfico en la planificación de la ruta. Si tienes un iPhone, tienes varias alternativas de aplicaciones con GPS.
- Libros- Quédatelos (con una excepción). Sí, los libros electrónicos son alucinantes y sí, puede que con el tiempo se conviertan en la principal plataforma de lectura, pero pensemos en las cualidades del libro: es duradero; aunque se moje un poco, no se pierde todo; la batería le dura siempre; suele ser lo suficientemente barato como para que si lo pierdes, no te lleves un disgusto, y se pueden sacar libros de las bibliotecas sin pagar un céntimo.
Pero hay un campo en el que el contenido impreso va a ser sustituido por su homologo digital: los libros de cocina. Martha Stewart Makes Cookies, una aplicación para el iPad que cuesta tres euros, es el futuro. Todas las recetas tienen una foto del plato. Los procedimientos complicados se pueden explicar con un video Y te puedes enviar por correo electrónico la lista de ingredientes para llevártela al supermercado. La aplicación hace algo que los libros de cocina no hacen: proporciona una versión mejor de todo lo que había antes.
- Despertador. Quedate con él. Los móviles pueden ser unos despertadores geniales. Pueden ir aumentando el volumen paulatinamente, facilitar información del tiempo que va a hacer y despertarte con tu canción favorita. Y cuando estas de viaje, siguen estando a años luz de los incomprensibles despertadores de habitación de hotel. Pero el problema técnico con el horario de verano descubierto recientemente en el iPhone podría dar que pensar a algunos madrugadores. Y lo que es más: poner y quitar las alarmas de los teléfonos puede que requiera meterse en demasiados submenús , mientras que girar una manivela en la parte trasera de un reloj y darle a un botón sigue siendo lo más sencillo del mundo.
Esta clasificación es subjetiva y totalmente discutible, todos tenemos nuestra debilidad por algún objeto que nos sirve fielmente, para mi, es totalmente erróneo el desprenderse de las cámaras compactas, pienso que ningún móvil actual puede alcanzar las prestaciones que nos ofrece una compacta.
Fuente: The New York Times