El Tribunal Constitucional. ¿Por qué seguimos esperando?

Aparece hoy en “El País» un articulo de opinión, titulado ¿Por qué les dejamos decidir por mayoría simple?, su autor Ignacio Sanchez-Cuenca, expresa de manera clara, didáctica y certera, su opinión acerca del Tribunal Constitucional. Como, desde mi modesta opinión, me ha parecido que su reflexión manifiesta lo que muchos pensamos, desde aquí invito a su lectura. Me he permitido reproducir unos pequeños extractos del articulo, que espero estimulen su total lectura.

«El problema es que una decisión del TC por mayoría simple tiene muy poca legitimidad, pues es fruto simplemente de cuál de los dos bloques tenga un mayor número de magistrados. La composición del TC depende de factores completamente accidentales (sucesión de nombramientos, retrasos en la renovación de magistrados, fallecimientos imprevistos, etc.) y, por tanto, resulta arbitraria a todos los efectos. El hecho de que haya 6 o 4 magistrados partidarios del Estatut sólo depende del azar histórico en la cadena de nombramientos».

«La sociedad sólo debería permitir que una institución no representativa como el TC pudiera anular una ley aprobada por los representantes y los ciudadanos si sus miembros estuviesen de acuerdo más allá de sus diferencias ideológicas. Si, por el contrario, se dividen ideológicamente de la misma manera en que está dividida la sociedad, entonces se debería permitir que fuera la mayoría simple de los ciudadanos, no la de los magistrados, la que decantara la solución en un sentido u otro».

«Puede ser razonable que haya ciertas restricciones en el ejercicio del principio democrático, pero sólo si estamos seguros de que esas restricciones sirven para salvaguardar ciertos principios que están por encima de las ideologías y no para que una mayoría simple de magistrados no sometidos a control electoral, que actúan según sus creencias y principios ideológicos, imponga su criterio al resto de la sociedad».

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