
El Despertar
Se abre la escotilla del tiempo: tras 200 años de criosueño, el explorador abre los ojos dentro de su cápsula, con escarcha en las pestañas y luces de alarma parpadeando en amarillo tenue. Antes de comprender del todo dónde está, una consola antigua situada junto a él se enciende sola y proyecta en bucle un mensaje imposible: ‘ESTAMOS ESPERÁNDOTE…’.
Con esa revelación quemándole en la retina, se pone en pie y se adentra por los pasillos de la estación orbital — ahora abandonada, invadida por vegetación alienígena y objetos que flotan en gravedad parcial, en un silencio que parece respirar.
Al final del trayecto se asoma a un ventanal inmenso y allí, por primera vez, contempla el cosmos que le espera: soles gemelos, rocas cristalinas de proporciones imposibles, nebulosas de violeta y turquesa, un planeta con anillos y, al fondo, el brillo lejano de una galaxia espiral. Un solo hombre frente al infinito.
~ ECO DE 200 AÑOS ~
Página 1 de la serie dominical · elmonomudo.com