John Lennon – Happy Xmas [War Is Over] Lyrics HD

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No hay ningún motivo para celebrar nada. Tal vez sea el peor momento desde que se recuperaron las libertades en este país. O tal vez nunca fué asi y realmente todo estaba atado. Hemos retrocedido al franquismo y los pobres ilusos votantes del PP se preguntan si era esto lo que esperaban. Sus hijos ya son mas pobres, mas esclavos de lo que nunca fuimos.

Ellos también lo son, también sus derechos son conculcados, mientras las arcas de la casta rebosan. Mientras el saqueo, la estafa, el robo y la corrupción siguen galopando ante nuestras miradas. Tal vez no se enteran, o no quieren enterarse. Nunca se había visto tamaña desfachatez. Me pregunto hasta cuando va a durar esto.

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Nelson Mandela ha muerto. Descansa en paz Madiba.

 

nelson mandela-madibaNelson Mandela  ha muerto. Desaparece un hombre legendario y universal que ayudo a mejorar el mundo, pero ante todo desaparece un hombre bueno (perdonó el horror  del apartheid a la minoria blanca) que dedico su vida a la libertad de su pueblo  a costa de perder la suya. Ojala que su memoria mantenga la lucha por la igualdad racial en Sudáfrica y en todo el mundo. Hoy lloramos su pérdida, descanse en paz.

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un poblado de 300 habitantes cerca de Umtata en el Transkei. Pertenecía al clan Madiba de la etnia xhosa, conocido en su país, Sudáfrica, como Madiba, (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela, también era llamado Tata), abogado y político, fue el primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente mediante sufragio universal así como el líder del Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA).

En 1962 fue arrestado y condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. Permaneció prisionero  durante 17 años en precarias condiciones en la isla de Robben, fue el prisionero número 466/64. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.

Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, cosa que se consiguió en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal. Mandela ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, su  prioridad fue la  reconciliación entre blancos y negros. En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz.

Nelson Mandela dijo:

«Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan en armonía»

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”.

«El perdón libera el alma, elimina el miedo. Por eso es una herramienta tan poderosa».

«La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad»

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INVICTUS, el hermoso poema de  William Ernest  Henley (1849 -1903), dio fuerzas a  Mandela durante miles de noches  para no perder la esperanza, para mantener despiertos sus sueños e ideales, para no morir.

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Out of the night that covers me

Black as the pit from pole to pole,

I thank whatever gods may be,

For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance,

I have winced but not cried aloud.

Under the bludgeonings of chance,

My head is bloodied but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears,

Looms but the horror of the shade.

And yet the menace of the years,

Finds, and shall find me, unafraid

It matters not how strait the gate,

How charged with punishments the scroll,

I am the master of my fate,

I am the captain of my soul.

Desde la noche que sobre mí se cierne,

Negra como su insondable abismo,

Agradezco a los dioses si existen,

Por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,

Nadie me vio llorar ni pestañear.

Bajo los golpes del destino,

Mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira

Yacen los horrores de la sombra,

Pero la amenaza de los años,

Me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,

Cuán cargada de castigo la sentencia.

Soy el amo de mi destino;

Soy el capitán de mi alma.

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Citas.

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Versión en castellano de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larson: 

«¿No resulta fascinante que los nazis siempre consigan introducir la palabra libertad en su propaganda?» 

                                                                                                                                                                    Henrik Vagner

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Versión en castellano del film The Girl with the Dragon Tattoo de David Fincher, basada en la obra de Stieg Larson:

«Es curioso que los fascistas siempre se apropien de la palabra libertad.»

                                                                                                                                                                    Henrik Vagner

 

Franco_Hitler_Hendaya

De aquellos barros vienen estos lodos.

 

Qué raro, sigue vivo.

 

Cuenta Spielberg en Lincoln que aquel visionario tan pragmático logró en votación democrática algo tan justo e inaplazable como la abolición de la esclavitud gracias a la compra de votos, la manipulación, el engaño, el chantaje. Bendita sea su memoria, aunque recurriera a maniobras tan ilegales para prohibir una monstruosidad ancestral. Y que la ética emita sus juicios sobre los fines y los medios para lograrlos.

La reforma sanitaria que se ha propuesto Obama no tiene la suprema magnitud del tema de la esclavitud, pero ante la saña con la que se oponen a ella los de siempre (cuentan que la siniestra vocación folclorica del Tea Party ha llegado a ondear simbólicas banderas del ejército de la Confederación), dispuestos en plan kamikaze a bombardear el barco común con el riesgo de que se ahoguen todos juntos, ayuda a imaginar el espíritu, razones y sinrazones de aquella salvaje Guerra Civil. Y en el fondo, a los raciales patriotas que sufren un depredador ataque de nervios ante la posibilidad de que cambie el sagrado principio de que los pobres merecen la muerte si la siempre sabia enfermedad decide cebarse con ellos, la inaplazable iniciativa de Obama les debe de parecer un desafío comparable al que lanzó Lincoln a sus esclavistas antepasados. Y, además, este señor que se mueve como Henry Fonda, al que la ropa le quiere tanto como a Cary Grant, que habla, escucha mira y gesticula con el poder de atracción y convicción de las estrellas del gran cine de siempre, es un puto negro presidiendo el poder. Normal que les provoque úlceras. Pues eso, que les sigan sangrando.

Y seguro que el aparentemente modélico Obama y la jefatura del mundo que ocupa estarán llenos de sombras y de turbias metodologías, que los sagrados intereses de los dueños del gran tinglado seguirán a salvo con él, que le permitirán desviarse lo justo y no hacer lo que desee sino lo que permitan hacer, que los drones seguirán aniquilando no solo a los enemigos de Estados Unidos sino causando impunes daños colaterales, que espía con desvergüenza incluso a sus entrañables aliados, que la inyección letal, o el fusilamiento, o la cámara de gas, o la fritura en la silla eléctrica, mantiene su siniestra legalidad en ese país. A pesar de ello, este hombre sigue pareciendo un lujo dentro de la política. Es fácil creer en él.

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Autor: Carlos Boyero, publicado en El País el 19.10.2013.