Qué raro, sigue vivo.

 

Cuenta Spielberg en Lincoln que aquel visionario tan pragmático logró en votación democrática algo tan justo e inaplazable como la abolición de la esclavitud gracias a la compra de votos, la manipulación, el engaño, el chantaje. Bendita sea su memoria, aunque recurriera a maniobras tan ilegales para prohibir una monstruosidad ancestral. Y que la ética emita sus juicios sobre los fines y los medios para lograrlos.

La reforma sanitaria que se ha propuesto Obama no tiene la suprema magnitud del tema de la esclavitud, pero ante la saña con la que se oponen a ella los de siempre (cuentan que la siniestra vocación folclorica del Tea Party ha llegado a ondear simbólicas banderas del ejército de la Confederación), dispuestos en plan kamikaze a bombardear el barco común con el riesgo de que se ahoguen todos juntos, ayuda a imaginar el espíritu, razones y sinrazones de aquella salvaje Guerra Civil. Y en el fondo, a los raciales patriotas que sufren un depredador ataque de nervios ante la posibilidad de que cambie el sagrado principio de que los pobres merecen la muerte si la siempre sabia enfermedad decide cebarse con ellos, la inaplazable iniciativa de Obama les debe de parecer un desafío comparable al que lanzó Lincoln a sus esclavistas antepasados. Y, además, este señor que se mueve como Henry Fonda, al que la ropa le quiere tanto como a Cary Grant, que habla, escucha mira y gesticula con el poder de atracción y convicción de las estrellas del gran cine de siempre, es un puto negro presidiendo el poder. Normal que les provoque úlceras. Pues eso, que les sigan sangrando.

Y seguro que el aparentemente modélico Obama y la jefatura del mundo que ocupa estarán llenos de sombras y de turbias metodologías, que los sagrados intereses de los dueños del gran tinglado seguirán a salvo con él, que le permitirán desviarse lo justo y no hacer lo que desee sino lo que permitan hacer, que los drones seguirán aniquilando no solo a los enemigos de Estados Unidos sino causando impunes daños colaterales, que espía con desvergüenza incluso a sus entrañables aliados, que la inyección letal, o el fusilamiento, o la cámara de gas, o la fritura en la silla eléctrica, mantiene su siniestra legalidad en ese país. A pesar de ello, este hombre sigue pareciendo un lujo dentro de la política. Es fácil creer en él.

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Autor: Carlos Boyero, publicado en El País el 19.10.2013.

Restaurando cámaras antiguas. Olympus Trip 35.

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Pues la he encontrado por 25 € en los nuevos Encantes viejos de Barcelona. Esta cámara de la que se vendieron unos 10 millones de ejemplares entre los 60’s y los 80’s y que desde este sábado soy el feliz propietario. Al principio el plan era comprar una cámara barata, arreglarla, limpiarla y venderla en eBay por 50 ó 60 €. Estoy seguro que podría hacerlo, y solo he invertido una hora de trabajo limpiándola. Pero es que ahora me la quiero quedar !!…

Para limpiarla, he empezado con los bastoncitos de algodón y el alcohol isopropílico, pero lo cierto es que me he cansado pronto y he pasado a mi limpiador general de superficies electrónicas, pantallas lcd’s, monitores y ahora también cámaras antiguas con suciedad y «coral?» incrustado de años. Si, era un coral de color verde que le subía por las piernas y se le acumulaba en las esquinas y en la zapata del flash.

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Para rascar la suciedad he usado palillos de dientes comunes, pero no de los planos. De aquellos redondos que tienen una forma en la cabeza. Por ahí recomiendan palitos de bambú, pero se me habían acabado, jeje. Creo que estas cámaras son mas duras de lo que parece y opino que no me ha quedado mal, aunque puede que le dé otro repaso. Para conseguir una caja blanca donde hacer las fotos de antes y después he recurrido a mi estantería Expedit, que siempre me saca de un apuro. Aunque en el «después» ya no la usé.

La Oly trip es emocionante. Una cámara que funciona exclusivamente con energía solar debía de ser mia. Una celula de selenio alimentada por la luz ambiente se encargará de seleccionar la velocidad optima de obturación ( 1/40 ó 1/200) y el diafragma que mejor le parezca. En realidad es una point & shot. En modo automatico, solo debes escoger la distancia a tu tema (1 m, 1’5 m, 3 m o infinito) con un objetivo tan nítido que dicen es comparable a las dslr’s y disparar. Si las condicionas son optimas, oirás un discreto disparador. Sin pilas de ningún tipo. ¿Os dais cuenta? Seria la única cámara que podríais usar en caso de un holocausto nuclear, cuando todos los aparatos se os habrían fundido victimas del pulso electromagnético.

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Si no hay luz suficiente, una lengua roja se burlará de ti en el visor y deberas añadir un flash y escoger un diafragma para una velocidad fija de 1/40 o bien apretar un poco el disparador, apuntar a un punto luminoso para engañar al fotómetro para luego apuntar a tu motivo deseado. Seguro que te quedara mal, pero bueno, es tu problema, nen !!.

A mi Oly Trip 35 le funciona todo. Al tener la tapa puesta, la celula de selenio esta vivita y coleando y funciona de forma precisa. La lengua roja aparece en todo su esplendor y el diafragma se abre en todas las aberturas posibles para esta cámara automática que aunque podría ser hackeada y convertida en manual, prefiero conservarla como está, como un regalo de tiempos pasados. Ahora solo me falta arreglar el tema de los cierres de luz. Son esas telas oscuras que impiden que entre la luz en la caja oscura y que con el tiempo se deterioran y se deben cambiar.

Venden kits a medida en muchos sitios de internet, pero creo que buscaré por mi cuenta en busca del mejor material posible que rescate esta Oly Trip 35 numero de serie 4.888.888 de un ostracismo de años. Ya os contaré.

Fira de Bellcaire. Encants Vells 2013.

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Ya estuve en los nuevos Encantes viejos/nuevos. Y me compre una camarilla que ya os enseñaré, y desde luego es un gran y funcional espacio que tiene muchas virtudes. Pero antes de ver el nuevo, recordemos como eran los Encants Vells. Estuvimos poco antes de que cerraran y fué espectacular. Aquí os dejo unas fotos.

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El crisol de razas y colores era importante y estaba como veis, repleto de gente que trapicheaba por allí, con su afición, su negocio, o su modo de sacarse unos cuartos. Es curioso que en el nuevo mercado, unos grandes murales fotográficos nos recuerdan como eran estos viejos Encantes. Esta es también mi humilde contribución.

 

Citas. Inge Morath.

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Inge-Morath-1958

«To take pictures had become a necessity and I did not want to forgo it for anything».

              

                                

                                                                 Inge Morath.

El Museo Guggenheim de Bilbao tiene la piel de Titanio.

 

La busqueda de un material que protegiese la estructura y que le confiriese esa propiedad orgánica, fué la historia de un gran acierto. Frank Gehry hizo su trabajo y tras descartar otros materiales, se decantó por cubrir el museo con 33.000 placas de titanio, conjuntadas a modo de escamas de un reptil primigenio que vino a descansar a la ria del Nervión, en un paraje renacido en Bilbao.

Si os acercais y lo tocais, el titanio se adivina calido y vibrante, ligero y con un hálito de vida interior que os acompañará y os mecerá, eterno. Si habeis tenido o teneis un reloj de este metal, sabreis a que me refiero. Tan ligero y templado como una caricia y tan duro como el mejor acero, cubre las formas primordiales del museo con su presencia, vistiendolo de una piel que os atrae y os evoca una forma ancestral de incomparable belleza.

Decir que este Museo ha cambiado Bilbao, es decir poco. Desde su apertura en 1997, el museo ha recibido mas de un millón de visitantes anuales y los enormes beneficios y los impactos en la economía y la sociedad vasca son incontables. En forma de impulso al turismo en la región, favoreciendo la revitalización de espacios públicos y privados en la ciudad, además de mejorando su imagen y posición en el mapa mundial como destino de viaje.

Recuerdo una ciudad gris y triste en los ochenta, donde no habia espacio para la luz ni para la esperanza. Hoy el ambiente es tan diferente, que no puedes dejar de admirar la transformación de la villa, en cada rincón, plaza o taberna. Una ciudad para convivir y disfrutar de sus terrazas y paseos al aire libre. De sus parques y avenidas, de sus mercados y plazuelas.

El titanio es una metáfora de la dureza y longevidad de esta ciudad vital que ha decidido libremente metamorfosearse en algo nuevo, mas allá del terror y de la violencia en un gesto, en una proyección del espiritu. En un canto al mejor arte contemporaneo de nuestros tiempos.

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Ya nunca pensamos y así nos va.

Se han acabado los periodos de silencio, quien va andando no produce pensamientos caminados, va consumiendo algo que sale de su mp3 y le entra por los oídos, el que viaja en metro aprovecha el trayecto para hablar por teléfono o para responder un e-mail, y cualquier momento libre se rellena con la información ilimitada que produce la pantalla del teléfono o de la tableta. Nadie tiene paciencia ya para sentarse a oír un álbum de música completo, hay tiempo para oír una sola canción, que se vende en iTunes por separado; el disco entero nos roba el tiempo que podríamos aprovechar consumiendo otra cosa.

Lo mismo pasa con el cine, comprometerse durante dos horas eternas con una película parece excesivo, si se tienen las series de televisión que vienen dosificadas en cómodas cápsulas de 45 minutos, cápsulas asépticas como las de la máquina de Nespresso, que nos ahorran el tiempo que nos tomaría el lidiar con la cafetera manual, y el esfuerzo de enfrentarnos con la monserga del café molido. Y con los periódicos empieza a suceder lo mismo, ya no se lee el periódico, se leen dos o tres noticias extirpadas del corpus, troceadas en links, y para los libros cada vez hay más plataformas que ofrecen textos breves, que puedan leerse en la pantalla del teléfono en un trayecto de autobús. Todo el tiempo que se ahorra en no oír discos completos, ni ver películas largas, ni leer libros gruesos, ¿en qué se aplica?: en consumir más fragmentos: una partida de Angry Birds, una noticia extirpada del periódico, un paseo por el timeline de Twitter, etcétera.

Este nuevo mundo vertiginoso, este ir y venir permanentemente de un fragmento a otro, es el único que conocen los niños contemporáneos, que viven en tránsito del iPad a la Playstation y cuando logran escapar de ese bucle, sus padres, convencidos de que la hiperactividad del siglo XXI es una cosa positiva, y aterrorizados ante la posibilidad de que su hijo se aburra, lo llevan a un cursillo de karate, de tenis, a clases de natación, de inglés o chino, a cualquier actividad que impida que el niño esté sin hacer nada.

La hiperactividad de nuestro siglo es tan potente que ya el significado de la palabra ocio, que quería decir estar sin hacer nada, hoy significa tirarse en canoa por los rápidos de un río, ir a África de safari fotográfico, recorrer 10 kilómetros con la técnica del senderismo o ver, de una sentada, una temporada completa de Breaking Bad. Frente a este panorama de vértigo, ¿en dónde queda Montaigne, ese señor sentado en una silla, sin hacer nada más que reflexionar?

Tanta hiperactividad debería ser contrapesada con periodos de inactividad, de silencio, de concentración en una sola idea; porque de esos periodos de calma, de aburrimiento incluso, salen las grandes obras, detrás de cada poema, de cada sinfonía o novela, de cada lienzo, hay una persona que ha pasado largos periodos sin hacer nada. Lo mínimo que va a quedarnos de esta era proclive a los fragmentos, llena de niños sobre estimulados, que no tienen espacios para la reflexión y el silencio, es un mundo sin artistas.

 

Autor: Jordi Soler.

Extracto de: El pensamiento vagabundo. Publicado en El País.

El hombre en el laberinto. Robert Silverbeg.

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Leí esta novela prestada hace muchos años y debo decir que me gustó mucho. Sobre todo la descripción del protagonista de la novela. Sin duda, el laberinto. Una ciudad abandonada hace eones, que se autoprotege con infinidad de trampas queel-hombre-en-el-laberinto convierten su exploración en un suicida ejercicio.

Un laberinto que te atrae y te mata. Un laberinto donde las pruebas a las que te deberás someter, conformarán tu destino mas incierto. Un camino repleto de los cadaveres de los que te precedieron en la busqueda de los secretos de la ciudad.

¿Que llevaría a alguien a un lugar asi? La metáfora se encierra en una trama que nos describe la soledad del alma del ser humano que ha tocado el cielo como Icaro y que ha caido a los infiernos de la desesperación. ¿Acaso no todos estamos en un laberinto rodeados de trampas que debemos sortear, atrapados por una realidad que nos moldea implacable?.

De nuevo he vuelto a releer esta novela, y me sigue pareciendo sobérbia. Ahora me ha parecido mas corta que la vez anterior. Pero esto ya me ha pasado con otros libros. Creo que todo ocurre mas rapido a mi edad. El tiempo se comprime y lo que en la juventud eran inmensidades de duración, ahora adolece de una sutil aceleración temporal.

Os recomiendo la novela, sin duda. Vereis que se parece a las obras clasicas de aquellos años, donde estas historias se publicaban por entregas en las revistas que dieron fama al genero de la ciencia ficción. Ahora supongo que solo la podreis encontrar en papel, en alguna libreria de viejo, en algun mercadillo o en algun lugar así.

Aunque, a poco que busqueis alternativamente, la hayareis sin ninguna complicación. Por muchos, entre los que me encuentro, es considerada un clasico imprescindible, de la mejor ciencia ficción de todos los tiempos.

Escena jabonosa en Barrio Gótico 2012.

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En las navidades de 2012 paseamos por el barrio gótico de Barcelona y allí vimos cosas extraodinarias. Otro dia os mostraré mas. En un oasis dentro de la tempestad que nos amenazaba en aquellos dias, pudimos ver y observar sin prisa, dandonos la oportunidad de apreciar la ciudad en todo su esplendor. Hoy os dejo con esta bucólica escena jabonosa en la plaza de al lado de la Catedral, donde alguien se sacaba unas monedas con unas pompas de jabon.

Me pregunto si pasarian el examen que los ayuntamientos de nuestras grandes ciudades someten a los artistas callejeros que nos ofrecen sus pintorescos shows en cualquier rincón. Ahora, para buscarse la vida, habrá que sacarse un carnet y por supuesto, pagar una mordida al ayuntamiento de rigor.

 

El Barça gana la Supercopa al Atlético de Madrid y sale con vida.

 

mou y simeone 2Me gusta que gane el Barça, pero todavía me gusta más cuando gana a equipos como el Atlético de Madrid de la Supercopa, equipos con el objetivo único de no dejar jugar, que se dedican al empujón, la patada y la marrullería.

El método “puerco” que invento Mourinho, que pese a entrenar equipos grandes como el Chelsea, el Inter o el Real Madrid hace que estos jueguen como equipos pequeños cuando juegan contra el Barça.

En este partido de vuelta de la Supercopa me parecía estar viendo los partidos contra el Real Madrid, un equipo dando leña y esperando un golpe de suerte para marcar, jugadores protestando todo al árbitro, Simeone como Mourinho dando la vara al 4º arbitro y gesticulando como un poseso, árbitros acomplejados, sin personalidad ni valor para sacar tarjetas desde que Mou los acuso por la expulsión de Pepe. La permisividad de los árbitros con los equipos que juegan contra el Barça es algo inexplicable y que merece ser investigado.

Sí, disfruto mucho cuando pese a todo el Barça gana a estas bandas.