Llevar el culo al aire facilitará nuestra continua sodomización a manos de unos políticos siempre al servicio del Capital.
(Interpretación personal de un chiste del siempre genial Forges.)
(Interpretación personal de un chiste del siempre genial Forges.)

Ni siquiera es necesario que se haga algo, mañana u hoy.
– Nunca pienses en lo que vas a hacer. No lo hagas.
– Vive tu vida. No seas vivido por ella.
En la verdad y en el error, en el gozo y en el malestar, sé tu propio ser. Sólo podrás hacer eso soñando, porque tu vida real, tu vida humana es aquella que no es tuya, sino de los demás. Así, substituirás el sueño a la vida y te cuidarás tan sólo de soñar con perfección. En todos tus actos de la vida real, desde el de nacer hasta el de morir, tú no actuás: eres actuado; tú no vives: eres vivido tan sólo.
Vuélvete para los demás una esfinge absurda. Enciérrate, pero sin dar un portazo, en tu torre de marfil. Y tu torre de marfil eres tú mismo.
Y si alguien te dice que esto es falso y absurdo, no lo creas. Pero tampoco creas en lo que yo te digo, porque no se debe creer en nada.
– Desprécialo todo, pero de modo que el despreciar no te cause molestias. No te juzgues superior a tu despreciar. El arte del desprecio esta en eso.
Libro del desasosiego. Manera de bien soñar, Fernando Pessoa (1888 – 1935)
La Capilla de San Paul se ha convertido después de los terribles atentados del 11 de septiembre, en una de las visitas obligadas en la ciudad de Nueva York.
Frente a lo que antes era el World Trade Center, y hoy es una amplia explanada donde el ruido de excavadoras y camiones es incesante, se encuentra como un remanso de paz la que es la iglesia más antigua de Manhattan. En 2001, permaneció intacta después de los atentados del 11-S.
Esta pequeña iglesia fue durante 9 meses tras los ataques, el refugio de los cientos de bomberos y voluntarios (más de 14.000) que participaron en las tareas de desescombro y rescate a las víctimas. Por otra parte, familiares de los desaparecidos llegaban hasta allí en busca de información o consuelo.
Aún hoy, la capilla rinde homenaje a todos los que allí dejaron sus lágrimas, su esfuerzo, su apoyo y, cómo no, rinde homenaje a las víctimas.
La planta principal es hoy un lugar de peregrinación donde pueden verse cientos de objetos y mensajes de testigos directos de aquellos días. Fotos, mensajes, un devastado traje de bombero, una pequeña cama para unas horas de descanso, una pantalla que muestra un video con testimonios e imágenes.
No importa los años que hayan pasado desde entonces, en esta pequeña capilla se rememora de forma intensa el dolor y la angustia de aquellos días.

La guerra nunca es lo que finge ser.
Rasca la superficie y encontrarás, invariablemente, viejos enviando a jóvenes a morir en el nombre de alguna abstracción.
La edad de hierro, J.M.Coetzee (1940)

al viajar por tu vida, compañero,
tapona tus oídos contra toda sirena,
átate al duro mástil de tu barca
y, obediente a tu brújula secreta.
Pon rumbo a la aventura irrenunciable:
el viaje hacia ti mismo».
José Luis Sampedro Sáez ( 1917)
El mundo esta lleno de lugares paradisíacos, pero el mundo es grande y la mayoría de esos lugares nos pillan lejos de casa, ademas, nunca están a pie de aeropuerto lo que en muchos países hace que llegar hasta ellos sea muy difícil. Aunque, siempre hemos sabido que alcanzar el paraíso no es cosa fácil.
El Chocó es uno de esos sitios, llegamos en avioneta, a un sencillo aeropuerto que recibe un par de vuelos regulares por día. Hemos de tomar una camioneta que por una carretera muy enfangada nos llevará hasta la costa Pacifica, aquí llueve mucho, es uno de los lugares más húmedos del planeta.
Nos alojamos en un hotel de El Valle, playa Almejal Unas cabañas sencillas pero agradables con el gran plus añadido del entorno, el paraíso del que hablaba al principio.
Aquí la jungla llega hasta el mar, es una zona salvaje, virgen, prohibido adentrarse en la jungla sin un guía, no hay carreteras a lo largo de la costa, el barco es la única posibilidad para desplazase por la región.
Cuando brilla el sol, hace mucho calor para moverse con prisas, y cuando llueve, lo que ocurre casi a diario, nadie quiere salir a mojarse. La vida transcurre aquí con lentitud.
Las excursiones en barca, los baños, los paseos por playas desiertas, las sabrosas comidas de pescado fresco, los atardeceres, ver por la noche a las tortugas desovar en la playa, cervezas, lectura y charlas, así pasamos tres días en El Chocó.
El Pacifico es famoso por la observación de ballenas. Entre julio y octubre llegan cetáceos desde puntos tan lejanos como la Antártida para parir y amamantar a sus crías, se las puede avistar a lo largo de todo este litoral, y en algunos lugares se acercan tanto a tierra que es posible verlas desde la playa, nosotros las vimos desde el bar del hotel tomando unas cervezas.
Al comenzar este relato decía que llegar al paraíso no es fácil, pero salir tampoco lo es. Al aeropuerto José Celestino Mutis lo llaman «sal si puedes» porque, debido a las intensas lluvias, los aviones a veces no pueden despegar. Y eso fue lo que nos ocurrió, una fuerte tormenta nos obligó a pasar una noche más.
Teníamos dos opciones. Una. Volver a dormir a nuestro hotel, para lo que debíamos recorrer la infernal carretera, empeorada tras la tormenta, con posibilidad de ser engullidos por el fango más la obligatoria vuelta al día siguiente.
Dos. Ir a Bahía Solano,el pueblo más cercano al aeropuerto e intentar encontrar un hotel. Esta fue la opción elegida, y ya de noche, nos alojamos en el Hotel Bahía, un hotel básico y destartalado, como podéis ver en la foto, pero que nos evitó un largo camino de ida y vuelta.
A la mañana siguiente nuestra avioneta pudo llegar y volamos sin incidentes.