28
diciembre
2014
Kintsugi, el arte de la reparación.

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¿Se puede reparar una taza rota? Hasta ahora podríamos pensar que cuando una taza se rompe, jamás podrá ser recompuesta como originalmente estaba concebida. Mas aun, siguiendo la constante entrópica mediante la cual el desorden y el caos predominan y se adueñan del universo, una taza rota en ningún caso podrá volver a ser una taza.

Si lo habéis probado, sabréis que recomponer una taza, un vaso o cualquier objeto frágil, es un esfuerzo futil que no conllevará un resultado satisfactorio. Hasta ahora, en nuestra sociedad de consumo, ya no prestábamos ningún crédito al trabajo requerido para recomponer aquel jarrón que después de veinte años de adornar nuestro hogar, caía victima de la gravedad y se descomponía en mil pedazos.

Pero la cultura japonesa, una vez mas, nos redime de nuestros pecados de juventud. Allí y desde hace cientos de años se dedican a un arte singular, consistente en remedar y arreglar los restos de cualquier loza, para mediante la técnica del Kintsugi, convertirla en una pieza de arte renovada. Cual ave fénix, una taza rota se convierte en un nuevo objeto donde las imperfecciones son reveladas y reivindicadas.

Donde la cicatriz que antaño queríamos ocultar, es mostrada y sublimada mediante metales preciosos como el oro o la plata. Y donde la maestría del artesano resalta y rescata objetos destruidos, convirtiéndolos en joyas de mas valor del que tenían originalmente. Me pregunto si sois capaces de observar los paralelismos existentes entre una taza de porcelana y la frágil naturaleza humana. ¿Es esta técnica ancestral aplicable en la reparación de los daños físicos o psíquicos que sufrimos a lo largo de nuestra vida?

Tengo un jarrón de cristal azul, traído de Mallorca este verano, que sé que tarde o temprano, perecerá victima de la Gata Medicinal. En cualquier caso, ahora tengo una estrategia al respecto y cuando ocurra lo inevitable, guardaré los pedazos para mi particular proyecto de Kintsugi. Si queréis saber mas, no os perdáis la historia ni esta web especializada donde parece que venden lo necesario. Ya me contareis.


24
diciembre
2014

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Papa Noel me ha traído un juguete de los años 70`s. Corría por mi casa cuando era un crio y creo recordar que lo desmonté alguna vez, aunque no estoy seguro. En cualquier caso, jugué con él interminables horas por aquellos pasillos de mi infancia. Luego fué eliminado como tantos otros juguetes cuando ya tuvimos una edad y la lucha por el espacio y por el orden se adueño de mis progenitores.

Lo encontré en el Mercantic a un módico precio. Esta entera y con algunos signos de la edad pero luce bien, y casi estoy seguro que con pilas nuevas, todavía podría funcionar. Es de hojalata, de la marca española EGE y es sin duda una joya a rescatar para los nostálgicos de aquellos años, que los hay. En cualquier caso, he visto que se venden por 60€ o mas. Mi locomotora también se vende y su precio es negociable. Haced una oferta…


18
diciembre
2014
Una fria noche de muerte.

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Una vieja película que vi hace muchísimos años ya y que sucedía en una lúgubre Estación Polar donde se experimentaba con monos y donde los personajes pugnaban por sobrevivir mientras una desconocida amenaza los iba atrapando uno a uno. La Cosa y otras películas bebieron de las fuentes de este clásico.

Durante mucho tiempo he buscado el titulo en internet infructuosamente. Si buscáis, aparece la «Estación Polar Cebra» de siempre. Pero hace poco apareció este link que nos lleva directos al titulo. Luego, con una búsqueda mas razonable encontramos la película en si. Muy recomendable.

 


18
diciembre
2014
Citas. La ley de la cornucopia infinita.

 

El filósofo polaco Leszek Kolakowski enunció en su día una ley que no tiene carácter científico pero a la que la evidencia empírica permite atribuir la condición de factor explicativo de muchas realidades políticas. La denominó «Ley de la cornucopia infinita» y se concreta en los siguientes términos:

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«Nunca escasearán argumentos para respaldar cualquier doctrina que se desee creer por las razones que sean».


14
diciembre
2014

á

La eclosión de los mercadillos es algo que se viene gestando hace años ya. Recuerdo que algunos miembros de mi familia sufrían una frenética compulsión por todo mercadillo que se celebrase en Catalunya. Recuerdo que fuimos varias veces al mercat del Trasto en Torello, o al mercadillo de Tordera o el de Vic. O tantos otros que ahora no recuerdo.

Realmente, cada domingo del año, puedes encontrar en algún mercadillo esa ganga que ansias tener. Ese oscuro objeto de deseo que buscas en tiendas de internet pero que tal vez encuentres a la vuelta de la esquina. Son precios comedidos que no significan un gran estipendio y si los revendes, no te sacarán de pobre, pero que completan o enriquecen esas colecciones eclécticas que anidan en tu casa.

Como decía, últimamente, también yo me he aficionado a rebuscar cámaras antiguas, buscar viejos juguetes, una maquina de escribir olivetti o conseguir un buen tocadiscos para rescatar mis viejos vinilos. Tal vez sea un ejercicio nostálgico más. Una vuelta a una infancia perdida y lejana ya, de la cual añoramos pocas cosas. Tal vez, si. Echamos de menos la magia de sentirnos nuevos cada día. Sin ningún lastre, ni obligación. Un espacio de libertad mental que solo se dá en aquellas edades.

Hoy en Barcelona, se celebraban el Flea Market de la Plaza Blanquerna y en la estación de Francia el Lost & Found Market. Hemos visitado los dos en una mañana y en el Flea encontré este hermoso caballo de madera. Se puede abrir para guardar cosas en su interior. Como un pequeño caballo de Troya, ha entrado en mi casa para quedarse. Aunque tal vez lo venda, si recibo una buena oferta !!. Lo he buscado por imagen en el Google sin resultado. Estamos hablando de una pieza singular…