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Hoy en dia, tres años es ya mucho tiempo en esto de la tecnologia. Y lo que antaño era la octava maravilla, pronto nada en la obsolescencia y la decrepitud. Basicamente es lo que le pasaba a mi viejo pc del 2010. El pobre habia sufrido la instalación de todos los juegos habidos y por haber. El registro era un continuo nido de problemas y la escasez de memoria se hacia patente en cada arranque.
Para no sufrir en demasia las esperas, lo encendia y me iba un rato a ver que tonterias decian en la televisión. Al cabo de 2 ó 3 minutos ya podia entrar y trabajar sin problemas pero siempre con la amenaza de cuelgues de los exploradores, avisos de problemas en el equipo, usb’s que no iban, dispositivos despendulados en el administrador, etc, etc.
Tambien ha influido, porque no decirlo, el ultimo pc gaming 2013 construido que me ponia los dientes largos. Con todo ello, me dirigí a mi tienda de confianza y me aprovisioné con las dos cosas imprescindibles para devolver a mi pc a la vanguardia. Memoria y un disco de estado solido. Con ese par de cosas, y si tu placa base y procesador no son demasiado viejos, tienes lo suficiente para continuar feliz y volver a disfrutar de la velocidad en tu viejo pc reactualizado.
En mi caso repeti con el disco vertex de 120 gb mas 8 gb de Ram que añadidas a las 4 gb que ya tenia, hacen un total de 12 Gb mas que suficiente para cualquier cosa y evitar paginaciones innecesarias. Debo confesar que cedi a la tentación y me compre otra vez la caja ATX NZXT H2 Classic insonorizada que me tiene robado el corazón. Con sus ventiladores frontales, su bahia para discos externos, sus bandejas deslizantes…. Ya van tres cajas del mismo modelo que veo ultimamente.
Con todo ello me dedique a desmontar y limpiar a fondo tres años de polvo infernal acumulados capa tras capa. Os aseguro que fué una ardua tarea, pero una vez todo desmontado, procedi a montar en la nueva caja, la placa base, las tarjetas, disipadores, las memorias, conectores de discos, alimentaciones, etc, etc para luego, instalar un windows 7 de 64 bits requerido para poder direccionar mas de los 4 gb de ram del año 2010.
Tal vez deberia haberme cambiado la GPU nvidia 9800 GT que sigue haciendo un ruido infernal, pero estoy en camino de arreglarlo. De momento me he instalado las herramientas de Nvidia System Monitor y Performance para quitar el modo automatico del fan y poder cambiarle la velocidad y al menos ponerlo al minimo. En mi caso un 35%. No hay cojones de bajar mas. Lo he probado de todas las formas posibles. Si alguien sabe algo mas de esto, que me lo diga.
Ahora todo va bastante bien y me siento mas relajado. Sigo buscando ventiladores pero ya puedo disfrutar del nuevo pc. Todo vuela. Me he bajado la nueva versión del Paint shop pro, y estoy empezando a trastear sus nuevas posibilidades. El horizonte se presenta mas halagueño. A poco que los putos politicos estuvieran un par de meses callados, seguro que empezabamos a salir de la crisis… 😉
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El accidente de Chernóbil no fue técnicamente una explosión nuclear, sino una explosión del vapor acumulado dentro del núcleo por una sucesión de negligencias y fallos de diseño. Cuando el reactor reventó quedó expuesto al aire y de su interior escapó, se calcula, el 3,5% del material radiactivo. Es decir, que todavía queda dentro casi el 95% del combustible nuclear, lo que da una idea de la magnitud del desastre que estuvo a punto de devastar media Europa. Los isótopos del yodo 131, los que se alojan en la glándula tiroides, el que provocó tantos cánceres, comenzaron a evaporarse a los ocho días del accidente. Dentro de unos cinco años se disiparán los de estroncio 90 y cesio 137, tremendamente contaminantes. Pero el plutonio 239, la principal amenaza que escapó del reactor número cuatro, ese no se irá hasta dentro de 24.000 años.
A esa masa incandescente, ese corium como le llaman algunos científicos, ese elemento nuevo que sigue ahí dentro del reactor, latente, le llaman la materia de los seis extremos: extremadamente potente, extremadamente caliente, extremadamente densa, extremadamente corrosiva, extremadamente tóxica y extremadamente radiactiva. Valery reconoce que aunque llevan 26 años estudiándolo, midiendo su temperatura, la humedad, la densidad, su concentración de gases, el nivel de rayos gamma y beta, no tienen ni idea de cómo evolucionará. Es como un monstruo incubándose dentro de un enorme sarcófago de cemento construido a marchas forzadas. El sellado del ataúd de hormigón se está resquebrajando, así que se está construyendo uno nuevo, mucho más grande, y que pretende enterrar el magma nuclear durante otros 100 años. “Realmente estamos postergando la decisión de qué se hace con el reactor número cuatro, aplazando la solución hasta que se desarrolle una nueva técnica, una nueva fórmula pata tratar ese magma nuclear, algún tipo de contenedor, no sé, algo”. Y lo dice el director general adjunto de la central nuclear de Chernóbil, el hombre encargado de desmantelar la instalación, el responsable de que eso que sigue ahí dentro siga ahí dentro. Asusta…



