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Que se nos encienda el aceite de una sartén o cacerola es algo que puede ocurrir en cualquier cocina, por esta razón debemos saber como reaccionar ante esta situación ya que un error puede tener consecuencias irreparables.
PARA APAGAR EL FUEGO:
1- NUNCA intente mover la cacerola o sartén.
2- Cierre el gas.
3- Moje un paño, escúrralo bien, retirando el exceso de agua, para que no gotee.
4- Coloque el paño sobre la cacerola/sartén y espere hasta que se enfríe y no salga más vapor.
5- NUNCA debemos echar agua sobre el fuego de la sartén, el aceite por si mismo no es inflamable pero cuando se vierte agua sobre el fuego de aceite (que está a más de 350ºC), el agua (cuya temperatura de ebullición es de 100ºC) se evapora de forma súbita pasando de su estado natural líquido a vapor de agua, con lo que cada partícula o gota de agua provocará una vaporización brusca de las partículas de aceite, que serán aún más inflamables al ser como aerosol. El cambio brusco de fase líquida a fase vapor de agua es el que provocara una reacción en forma de gran llamarada que puede extender el fuego por toda la cocina como podemos ver en el vídeo.
RECUERDA, NUNCA ECHES AGUA A UN FUEGO DE ACEITE.
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Plácidamente nos dispusimos a ver la continuación o precuela de la saga que nos maravilló hace diez años ya. Siendo todos mas viejos, aquellos niños que hoy han crecido y se han hartado de ver las peliculas del Señor de los Anillos, tal vez la encuentren infantil, y otros, esos ávidos lectores de la obra de Tolkien en los 80’s, redescubran una historia casi olvidada ya de su adolescencia.
La vimos en una sesión matinal en una sala casi sin calefacción pero que nos aseguraba una gran pantalla y el mejor 3D HFR, el ultimo invento de Peter, para transmitir la mejor esencia de su cine y de unos personajes que todos adoramos y que forman parte de la mejor saga clasica de fantasía que jamas se haya filmado.
Os voy a decir que sin duda disfrutamos como hacía tiempo. La pelicula es magnífica. El color, la fotografía, la ambientación, el 3D, la historia, el ritmo, la aventura… Repito… Es magnífica !! Y no os dejeis engañar por críticos resabiados que se dedican a echar pestes de Jackson. Por Dios, espero que Peter nunca ceda la dirección de este universo que ha construido en estos años. Sin duda, es la obra de su vida y es una Gran Obra.
Una historia que se hilvana con el mayor respeto en las profundas raices de la literatura de Tolkien y donde aparecen los sucesos primordiales de la história de los enanos, de su caida y de la formación de una nueva comunidad de aventureros en busca de un destino incierto. Que grande ha sido volver a ver Hobitton y la Comarca…, redescubrir de nuevo los paisajes de Nueva Zelanda como el mejor marco para un relato que nos es familiar.
Nos reencontramos con Gollum y sus dualidades, y asistimos a la perdida desesperada por Smeagol y al hallazgo del anillo por Bilbo. Es, de nuevo una historia sutil llena de guiños y donde nos encontramos a gusto. Conociendo a unos personajes que recordamos siempre y que forman parte ya de nuestro imaginario colectivo.
Os digo que esta nueva trilogia es un gran regalo y solo espero con ansia el próximo capítulo de esta gran saga. Y espero todos los blue-ray con todas la version extendidas, con mas horas si cabe, para sumergirme en la contemplación de la mejor adaptación que se haya podido jamas hacer de la obra y del genio de Tolkien.
Para alegrar la vista, aqui tenéis una colección de chicas japonesas que tuve ocasión de fotografiar en mi viaje a Japón. Son jóvenes ataviadas en diferentes estilos típicos de Japón: lolitas, gheisas, góticas, kimono, occidental. Algunas forman parte de tribus urbanas, como el Harajuku de Shibuya (Tokio), el Gothic Lolita o el Sweet Lolita.
También en Kyoto, en Pontocho, tuve la suerte de fotografiar a una auténtica gheisa en su encuentro con el cliente.
Las japonesas son muy educadas, respetuosas, amables, tiernas y dulces, para entender mas el carácter de las mujeres asiáticas en general puedes leer este post.
Bienvenido!
Batallas legales ha habido muchas pero esta pone fin a la guerra entre la Warner y los legítimos herederos de los creadores de Superman. Tres jueces de California han dictaminado que el icónico superhéroe pertenece a la Warner y solo a la Warner, quien a partir de ahora tendrá todos los derechos de explotación del famoso y lucrativo personaje, cuya nueva película se espera para verano de este año.
Según la justicia, los herederos de uno de los dos creadores de Superman, Jerome Siegel, deben cumplir con lo escrito en una carta de 2001 por los abogados de la familia y aceptar la oferta de Warner Bros. de comprarles el 50% de su parte en los derechos del superhéroe a pesar de que lo escrito en aquel documento de cinco páginas nunca llegó a formalizarse como contrato, asegura el juzgado de apelaciones número 9 de California.

La decisión de los jueces anula otra anterior de 2008 que ordenaba a la Warner a compartir con los herederos de los creadores una indeterminada cantidad de dinero ganada desde 1999 y entregarles el control de partes importantes, como por ejemplo el anteriormente mencionado traje.
“Ahora queda el camino despejado para que la familia de Siegel reciba la compensación que negociaron con DC Comics hace más de una década”, asegura Warner en referencia a su división de publicación de tebeos. El abogado de la familia, Marc Toberoff, lo es también de los herederos del otro creador del superhéroe, Joseph Shuster, quienes el pasado octubre perdían también la guerra con Warner sobre su parte de los derechos del hombre de acero.
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Por circunstancias ajenas a mi voluntad, o sea, por una determinación del universo tendiente a aumentar la entropía, el desorden y el caos, hoy no tengo calefacción y la casa parece un carámbano propio de latitudes mas extremas. Dadas las circunstancias y el momento, ya llego tarde para adquirir calefactores electricos que pudieran paliar la situación.
Al menos tenemos electricidad, sino esto ya seria casi como un ataque Zombie, y me vería obligado a cercenar cualquier cabeza que asomase por el rellano armado con un buen hacha al mas puro estilo de Walking Dead.

Desgraciadamente aquellos dispositivos de alta tecnologia que en las ultimas versiones iban forradas con tela para hacerlas mas agradables al tacto de unos pies frios, hace tiempo que cayeron en desuso.
Otro de los metodos radicales que había visto, para calentar una estancia, era el uso de alcohol de quemar. Se depositaba una cantidad significativa en una pote para tal efecto que se colocaba
El invento no dejaba de entrañar cierto peligro en caso de que el crio de turno, volcase el cuezo. ¿Pero donde puedo encontrar alcohol de quemar? Lo vendian en las droguerías, pero… Tampoco existen ya droguerias !!
Siempre hubo en todas las casas, cocinas de carbón donde la familia se congregaba y donde se podia departir alrededor de unos tacos de jamón, mientras se preparaba la cena. El comedor o salón era una pieza donde casi nunca se hacía vida, solo se mantenía como una exposicion permamente de aquellos muebles y arañas de pretencioso cristal, símbolo de un status que nunca existió.
Hoy ya no disponemos de aquellos útiles y me veo abocado a la desesperación, al uso de guantes, peúcos y gorro de dormir.
Que añoranza tengo de aquellas estufas de leña de hierro forjado que ofrecían una potente fuente de calor y que todavía estan presentes en zonas de campo y de montaña donde además, siempre se dispone de una buena chimenea donde cocinar, preparar un puchero o ver el espectaculo del fuego sin televisiones que nos den la murga.
Los braseros nunca los conocí, y ya tenian mala fama en aquellos tiempos cuando viejecitas adosadas a su mesa camilla, morian atufadas por gases que se confundían con la ya de por si, cargada atmósfera del lugar.
En cualquier caso, estoy pensando en parapetarme en el sofa con un buen edredón y arrancar una hoguera controlada, con unos cuantos libros que todavía puedan arder bien. Lo del humo no se como lo solucionaré. Tal vez deba abrir algun techo para librarme de él. Asi podré intercambiar pareceres y estrechar lazos con mis vecinos. 😉
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La sombra de lo que fuimos, Luis Sepúlveda (1949)